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Como detalle relevante de este nuevo Centro debemos destacar al único testigo mudo que ha soportado todos los esfuerzos de la multitud de personas y máquinas que han trabajado a sus pies durante cinco años.
Sólo su presencia conseguía recordar día a día el cuidado con el que se debe intervenir en nuestros entornos. Su existencia ha sido un condicionante eminentemente teórico, donde se planteó un esquema geométrico del proyecto que contara con su presencia. En el vestíbulo principal nos encontramos con esta pieza clave Abies Pinsapo, ejemplar centenario que ayuda a ordenar la distribución de las salas.
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